En las últimas semanas se está hablando mucho del esperado iPhone 5. Hay vídeos conceptuales que pretenden maravillarnos con el nuevo modelo del popular smartphone. Sin embargo, podría convertirse en otro 3GS, un restyling pobre del anterior. De todas maneras, la expectación que está causando, añadida a la renuncia de Steve Jobs del liderazgo de Apple, podría ocasionar que un modelo de continuación, cuando se espera una revolución, fuese un fuerte varapalo para la valoración de sus acciones. ¿Debe Apple esforzarse en sorprendernos?

El retina display nos maravilló en el iPhone 4, y creo que la marca californiana no se puede permitir un modelo de continuación. El mercado no quiere ver un modelo que aumente los píxels de su cámara, la potencia de su procesador y, probablemente más ligero. El mercado quiere ver esto:

Una de las grandes preguntas es si Apple se dejará llevar por la moda de la pantalla de más de cuatro pulgadas, o bien es una decisión muy pensada la de tener una pantalla menor. Hay voces que dicen que se aumentaría el tamaño de la pantalla hasta cerca de 4 pulgadas, aprovechando el espacio libre y sin aumentar el tamaño del dispositivo.

Apple ha de apostar fuerte en la salida del nuevo terminal, no puede perder la credibilidad tras la salida de Jobs.

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